La economía mundial depende de manera importante de los plásticos y las resinas plásticas. De hecho, su comercio global supera el trillón de dólares al año, es decir, el 5% del comercio total de mercancías. Sin embargo, su impacto ambiental ha ido cobrando relevancia ante los problemas que enfrenta actualmente la humanidad.
Tanto los plásticos como las resinas son sumamente valiosos para la fabricación de una inmensa gama de productos, pero sabemos que no se degradan fácilmente; de hecho, pueden permanecer en el medio ambiente durante cientos de años.
Por esta razón, la búsqueda de una solución sostenible se ha convertido en una tarea vital para la industria dedicada a su fabricación. Afortunadamente, la innovación ha permitido reciclarlos, reduciendo la cantidad que se desecha y minimizando su impacto en el medio ambiente.
Para conocer más de este tema, comencemos por el principio.
Son materiales hechos a partir de polímeros, moléculas largas y duraderas formadas por la repetición de unidades más pequeñas llamadas monómeros.
Estas moléculas son sintetizadas en laboratorios o plantas químicas a partir de diferentes fuentes, como el petróleo, el gas natural, la biomasa e incluso algunos materiales orgánicos, como celulosa y sal.
Los plásticos tienen algunas propiedades únicas, como su ligereza, resistencia, durabilidad y flexibilidad. La mayoría son termoplásticos, o sea que pueden ser derretidos y moldeados repetidamente mediante calor y presión.
Algunos de los materiales plásticos más comunes son:
Es un tipo de material sintético que se utiliza ampliamente en la fabricación de productos de plástico y que, como este, se produce a partir de polímeros sintéticos unidos. La resina de plástico es valorada por su resistencia, durabilidad y flexibilidad.
Existen muchos tipos de resinas plásticas, cada una con características y propiedades particulares que las hacen adecuadas para diferentes usos. Algunos de los tipos más comunes de resinas plásticas son:
Como la degradación de los plásticos puede llevar cientos de años, la ciencia y la industria del plástico se han dedicado a innovar y a producir tecnología que permita reducir su impacto ambiental.
Los avances que se han dado en este campo son grandes y están centrados en tres áreas: el reciclaje, la producción de materiales biodegradables y la disminución en la cantidad de plástico que se utiliza en la fabricación de productos.
Hace años, los objetos de plástico se desechaban. Hoy en día muchos de ellos son rescatados a través de diferentes procesos:
Otra innovación en esta área es el desarrollo de tecnologías para el reciclaje de plásticos difíciles de reciclar, como el PVC y el ABS. Estos materiales son comunes en la producción de productos electrónicos y automotrices y son difíciles de reciclar debido a su compleja composición química. Las nuevas tecnologías permiten una mayor eficiencia en la recuperación y reciclaje de estos materiales.
Estos materiales se descomponen en la naturaleza mucho más rápido que los plásticos convencionales, reduciendo significativamente su impacto ambiental. Se pueden utilizar en la producción de productos como bolsas de compras y envases de alimentos.
Existen dos tipos de plásticos biodegradables:
1. De origen sintéticoSe fabrican a partir de la polimerización de monómeros de origen fósil y existen varios tipos. Algunos de ellos son:
Se producen por fermentación a partir de monómeros de almidón o celulosa obtenida principalmente de cereales y tubérculos. Entre este tipo de plásticos se pueden encontrar:
La innovación en el diseño de productos también puede reducir la cantidad de plásticos y resinas que se utilizan en la fabricación de productos. Los diseñadores pueden utilizar materiales alternativos y reducir la cantidad de plásticos necesarios para su producción.
Un ejemplo muy cercano a nuestra vida cotidiana son las botellas de refrescos. Hace años los envases eran muy rígidos y hoy son mucho más delgados. Se ha reducido considerablemente la cantidad de material plástico que se utiliza en su fabricación, sin sacrificar su funcionalidad.
Como podemos observar, la innovación en la producción y el reciclaje de plásticos y resinas ha disminuido el uso y desecho de estos materiales, evitando que terminen en vertederos y océanos. Claro que hay mucho camino por recorrer, pero la industria del plástico está trabajando e innovando para transitar a una solución más sostenible que permita lograr una economía circular.
Como consumidores, cada uno de nosotros podemos hacer nuestra parte eligiendo productos hechos con plásticos reciclados y reciclando correctamente nuestros desechos. Juntos podemos trabajar en beneficio de las generaciones futuras.