En logística y distribución, muchas empresas quieren reducir el grosor del film de empaque para usar menos material y reducir costos, pero temen que un film más delgado proteja menos la carga durante el transporte. La percepción de que menos grosor equivale a menos protección frena decisiones que, técnica y financieramente, tienen respaldo sólido.
El downgauging con polietileno de baja densidad reduce el calibre del film sin sacrificar resistencia, gracias a las resinas LLDPE de nueva generación. El resultado es menos material por tarima, menor costo operativo y una línea de empaque con mayor rendimiento.
El downgauging es la reducción del calibre de una película de empaque flexible (film) sin comprometer sus propiedades mecánicas. Se logra con resinas de última generación a base de polietileno lineal de baja densidad (LLDPE), que ofrecen mayor resistencia a la perforación y al rasgado, reduciendo el consumo de resina por unidad producida.
La respuesta está en la combinación de dos resinas: el polietileno de baja densidad (LDPE) y el polietileno lineal de baja densidad (LLDPE). El LDPE requiere mayor masa para compensar su estructura molecular irregular, mientras que las resinas LLDPE tienen cadenas poliméricas más uniformes, capaces de distribuir el estrés mecánico eficientemente.
El resultado son empaques flexibles de polietileno de baja densidad más delgados, con la misma capacidad de trabajo bajo carga. En una operación de transporte, esta reducción de calibre se traduce en tres capacidades concretas:
El calibre no es el único indicador de desempeño de un film. En un film de polietileno de baja densidad, la reducción de calibre sólo es viable cuando la resina mantiene o mejora su resistencia a la tracción y demás propiedades mecánicas.
Estas son las tres propiedades que se deben evaluar antes de validar el cambio:
La resistencia a la tracción mide la fuerza que el film soporta antes de romperse. Una mayor resistencia permite trabajar con menos material sin comprometer la sujeción de la tarima. Por ejemplo, en operaciones con carga pesada como sacos de cemento o bobinas de papel, esta propiedad es la que evita que el film ceda durante la maniobra de carga.
La elongación indica cuánto se estira el film antes de ceder. Por lo tanto, esta propiedad es importante en tarimas con productos de geometría irregular, como electrodomésticos o cajas de distintos tamaños, donde el film necesita adaptarse a la forma sin perder tensión ni rasgarse en las esquinas.
La retención de carga es la capacidad del film para mantener la presión sobre la tarima en reposo y en movimiento. En rutas largas o con varios transbordos, una baja retención de carga es lo que desestabiliza la tarima aunque visualmente el empaque parezca intacto.
Un film de LLDPE correctamente formulado supera al LDPE convencional en las tres variables, incluso a menor calibre. Las aplicaciones con polietileno de baja densidad, la reducción de calibre optimiza el uso de material sin perder resistencia a la tracción, elongación ni retención de carga.
Igualmente, el polietileno de mediana densidad ofrece un punto intermedio entre rigidez y flexibilidad, según el tipo de carga.
El impacto en el TCO (costo total de adquisición) del empaque se calcula a partir del precio por kilogramo de resina plástica y otras variables operativas, como el volumen de material consumido por tarima, el costo logístico y el tiempo de línea. Considerar solo el precio inicial no ofrece una visión integral del costo real por unidad producida.
En la operación diaria, una estrategia de reducción de calibre con empaques flexibles de polietileno de baja densidad se refleja en tres indicadores financieros:
Estos tres efectos tienen un mismo objetivo: reducir costos en la cadena de suministro y mejorar la eficiencia en empaque sin incrementar la inversión por unidad producida.
Dentro del piso de operaciones, trabajar con films de menor calibre de polietileno de baja densidad beneficia la dinámica de tres áreas:
Un rollo de menor calibre contiene más metros lineales de película con el mismo diámetro exterior. Esto permite emplayar más tarimas por rollo y reducir cambios de consumible durante el turno.
Menos cambios de rollo se traducen en menos interrupciones no programadas. En líneas de empaque automatizadas con alto volumen de despacho, cada paro no programado tiene un costo real en tiempo y productividad.
Los rollos de empaques flexibles con menor calibre ocupan menos espacio físico en el almacén de materias primas. Para operaciones con inventario ajustado o almacenamiento limitado, ese espacio libera capacidad sin necesidad de inversión adicional.
Los tres efectos combinados mejoran la eficiencia en empaque de forma sostenida, sin depender de cambios en infraestructura ni en los procesos actuales de la línea.
Cada operación que usa films de polietileno de baja densidad tiene un punto de partida distinto. El calibre actual, el tipo de carga, el volumen de despacho y las condiciones de tránsito definen cuánto puede optimizarse el material sin comprometer la integridad de la carga.
En GT+materials acompañamos ese proceso con un plan de acción en tres etapas:
Solicite una auditoría técnica para identificar cuánto calibre optimizar sin comprometer la integridad de su carga.